La actriz en 2017 compartió su experiencia con el productor, al que conoció en el Festival de cine de Venecia. Este no tardó en insinuarse, pero la británica se lo tomó a broma: “Le dije algo como: ‘¿Venga ya? ¡Sería como besar a mi padre!”. Años más tarde, volvió a coincidir con él en Los Ángeles, donde, tras desayunar, trató de llevarla a su cuarto de hotel con la excusa de darle un guion. La actriz aseguró que se había sentido “completamente indefensa” mientras salían del ascensor de camino a la habitación del productor, pese a haberle hecho saber que no estaba interesada en nada que no fuera trabajo.
“Trató de abrir con su tarjeta, pero no funcionaba. Entonces se enfadó mucho. Me llevó de regreso al ascensor, por el hotel y hasta el aparcamiento, sujetando con fuerza el dorso de mi mano. Pagó por mi coche y me susurró: ‘No le cuentes a nadie lo que ha pasado, ni a tu manager, ni a tu agente’. Me subí al coche y lloré”.







