"No querían contratarme a mí, sino sólo a tres cuartas partes de mí aproximadamente. Nada ha cambiado, es un problema de apariencia. El peso y la apariencia sigue siendo lo más importante, Lo logré de la misma manera que lo hace todo el mundo, comiendo menos y haciendo ejercicio. Me costó más trabajo lo primero que lo segundo, porque me resulta más sencillo añadir una actividad a mi día a día que privarme de algo".
"Tratamos la belleza como un logro y eso es una locura. Todo el mundo en Los Ángeles te ve y te dice: ¡Oh, se te ve bien!, y es su manera de decirte que has perdido peso. Nadie te pregunta ¿Cómo estás? o te dice ¡Se te ve feliz!."













